En este momento estás viendo Injerto de hueso dental: Tipos, procedimiento y riesgos.
Portada de artículo "Injerto de hueso dental"

Injerto de hueso dental: Tipos, procedimiento y riesgos.

En casos de pacientes con edentulismo (ausencia de piezas dentales) se produce una degeneración progresiva de la cantidad y calidad del hueso alveolar, debido a la falta de estímulos en el hueso. Esto afecta a la funcionalidad masticatoria, al habla y a la estética.

Para evitar que esto ocurra se recurre a la colocación de implantes dentales, que actúan como raíces artificiales y evitan que el hueso se vaya deteriorando, además de ayudar a su regeneración.

Sin embargo, cuando el hueso alveolar está muy atrofiado, la cantidad de hueso es insuficiente para colocar un implante, por lo que es necesario recurrir a técnicas adicionales como el injerto de hueso dental.

Índice de contenidos 👇

1. ¿Qué es un injerto de hueso dental?

El injerto de hueso dental consiste en añadir hueso en zonas bucales con el fin de mejorar la cantidad, la calidad y rehabilitar las estructuras dentales.  Se trata de una de las técnicas más utilizadas en odontología restauradora, ya que permite colocar implantes como soportes de prótesis dentales y hacer que su colocación sea un proceso más predecible.

2. ¿Cuándo es necesario añadir hueso para hacerte un implante?

Los injertos de hueso se realizan en pacientes que han sufrido una pérdida notable de hueso alveolar (tanto en la mandíbula como en el maxilar) y necesitan un injerto óseo para colocar un implante dental y asegurar una rehabilitación duradera.

Esta intervención es común en pacientes con edentulismo que sufren pérdida de piezas dentales por diferentes causas (traumatismos, vejez, enfermedades…). Otras motivos de la atrofia del hueso alveolar pueden ser los traumatismos, lesiones o patologías congénitas.

3. Tipos de injerto de hueso dental

A la hora de realizar el injerto de hueso, el cirujano maxilofacial (en colaboración con el paciente) deberá seleccionar el tipo de hueso adecuado en función de las necesidades de cada caso.  Dependiendo del origen del hueso, los injertos de hueso en implantología dental se clasifican en:

Injerto de hueso autólogo o autoinjerto

Se obtiene del propio cuerpo humano, normalmente de una zona intraoral (como barbilla o mandíbula), aunque también se puede extraer de una zona donante extraoral. 

Esta opción ha mostrado buenos resultados en combinación con aloplásticos o hueso sintético, debido a que no hay rechazo, sus propiedades son  ideales y su rápida cicatrización.

Aún así puede presentar algunas complicaciones en la zona donante por la propia intervención y requiere una rápida colocación del implante por la rápida reabsorción del material.

Aloinjerto o Hueso homólogo

Estos injertos se obtienen de otros individuos de la misma especie y se conservan en un banco de huesos para su uso. 

Para evitar la transmisión de enfermedades y contaminaciones se siguen estrictos protocolos de bioseguridad y tratamientos especiales para su conservación.

Además de sus características clínicas, otras ventajas de este tipo de injerto óseo son su disponibilidad, la variedad para elegir las características apropiadas y que no es necesario extraer hueso de otra zona donante del paciente.

Xenoinjerto o heterólogos

Se trata de un injerto de hueso procedente de otras especies, como animales (generalmente de origen bovino, equino o porcino). Se ha convertido en una buena opción debido a que no existe riesgo de transmisión de enfermedades para el paciente y presentan propiedades muy favorables para la formación de hueso sano.

Injerto de hueso aloplástico (sintético)

Se trata de hueso artificial, de naturaleza no orgánica. Utiliza diversos materiales biocompatibles como polímeros, biocerámicas o cristales bioactivos, favoreciendo la integración y formación de nuevo tejido óseo.

Diferentes estudios han mostrado buenos resultados en combinación con el hueso autólogo y se ha convertido en una opción muy utilizada por varios cirujanos debido a sus propiedades. 

4. ¿Cómo se realiza un injerto de hueso dental?

El injerto de hueso dental sigue el siguiente proceso:

1º. En primer lugar es necesario realizar un estudio exhaustivo para conocer el historial médico del paciente. Mediante una exploración radiológica (CBCT) se analiza la zona o región donde se va a injertar hueso con el fin de evitar daños en estructuras adyacentes y ver las posibilidades del tratamiento.

2º – Antes de la intervención, se suministra antibiótico al paciente para prevenir una infección tras la intervención y se aplica anestesia local en la zona donde se va a realizar el injerto de hueso.

– El cirujano realiza una incisión en la zona donde se va a insertar el hueso, cuidando la proximidad con las estructuras anatómicas. Posteriormente se introduce el hueso elegido y se cubre de nuevo con una membrana reabsorbible que acelera la cicatrización de los tejidos blandos.

– Para finalizar, se fija la zona intervenida (normalmente con microtornillos de titanio o placas) y se inicia el proceso de recuperación.

En este vídeo de Abaden Dentistas puedes ver una representación en vídeo de cómo se realiza un injerto de hueso.

5. Recomendaciones tras el post-operatorio

Las recomendaciones más habituales tras el injerto de hueso dental son:

  1. Aplicar hielo en la zona intervenida.

  2.  Seguir un tratamiento antibiótico, previa prescripción médica, para evitar posibles infecciones.

  3. Uso de analgésicos y/o anti-inflamatorios en casos que sea necesario.

  4. Cuidar la higiene bucodental.

  5. Evitar el tabaco. Este hábito es un claro agravante del edentulismo, por lo que se recomienda abandonarlo para evitar la pérdida de piezas dentales y la aparición de enfermedades periodontales que afectan al hueso alveolar.

Tras un periodo de recuperación, se analiza que el hueso insertado responde bien y se ha curado correctamente, de modo que se puede proceder a la colocación del implante siguiendo la técnica  habitual.

6. ¿Cuánto tiempo tarda en sanar un injerto de hueso dental?

Un injerto de hueso dental suele tardar un plazo aproximado de 4 a 6 meses,  siempre y cuando se sigan las recomendaciones del post-operatorio y se mantenga una buena higiene bucal.   Tras ese tiempo se puede realizar un nuevo estudio y comenzar a planificar la colocación de nuevos implantes dentales.

7. Complicaciones o rechazo del injerto de hueso

Al tratarse de una intervención quirúrgica, muchos pacientes pueden sentir rechazo o miedo al dolor o posibles infecciones. Como en cualquier intervención quirúrgica, las medidas de seguridad son estrictas (tanto en la técnica como en los materiales utilizados) y gracias a la anestesia local y el uso de antibióticos se consigue mitigar el dolor.

Aún así, es normal sentir alguna molestia en la zona intervenida durante algunos días y se deben seguir las recomendaciones del especialista para evitar cualquier tipo de infección.

El injerto de hueso dental es un tratamiento quirúrgico con alto porcentaje de aceptación. Los riesgos son mínimos, aunque pueden surgir algunas complicaciones como:

  • Reacción a medicamentos.
  • Dolor o infecciones en las zonas donde se extrae el hueso (zonas donantes)
  • Dolor en la zona donde se injerta.
  • Parestesia (sensación de cosquilleo) del nervio dentario inferior, el cual suele desaparecer en pocas semanas.

Informate sobre nuestros tratamientos de cirugía maxilofacial en madrid con el cirujano el Dr. Alberto Ruiz Martos. Pide una cita gratuita en mi clínica dental de Vallecas.

Llama al 913 322 372 y pide una cita gratuita para informarte sobre citas de revisión
Dra. Sonia Moriano
Ortodoncista Diamond Provider